La reingeniería que sociedad y Democracia necesitan.

19 07 2012

Tras el resultado de las recientes elecciones Presidenciales cuyo resultado – decepcionante para unos, largamente anunciado por otros – ha dictado el retorno del partido que se consolidó en el poder y las instituciones mexicanas durante 7 décadas, interrumpidos por 12 años de gobiernos panistas que si bien es cierto tuvieron sus luces y sombras (decida usted de qué hubo más), no nos podemos quejar pues indudablemente su arribo a la Presidencia fué fruto de una naciente democracia, que hoy los manda de regreso a la oposición, papel que para algunos los ayudará a recuperar el rumbo que perdieron tras el desgaste de estos 12 años.

De la reacción manifestada por la izquierda ante los resultados, sobra decir que se veía venir, y a mi en lo particular me sorprende el enorme avance logrado López Obrador, que si bien no logró acercarse lo suficiente a Peña Nieto, si se podría decir que a más de uno nos hizo pasar un enorme susto con la sola idea de concebirlo ganador, y es que como parte de las reacciones de López Obrador y los ya no tan apartidistas chavos del movimiento #YoSoy132 hemos visto que, primero, una vez más desconocen los resultados, y dos, ahora abandonan su amoroso discurso para retomar el que les conocimos hace 6 años, y del que les hablé en su momento cuando escribí el artículo titulado “AMLO: película que ya ví”.

Los análisis y reflexiones que se han originado individualmente o entre amigos, bien sea en un café, en la calle o en las redes sociales daría para redactar un libro, de ello puedo estar seguro, y yo les comparto que al estar junto con mis amigos en ese amplio sector que quedó desilusionado porque sabemos que hubo reparto de despensas y dinero para incidir en la decisión del votante, pero también sabemos – y he ahí lo triste de esta realidad –  es que para que una dinámica de corrupción, cualquiera que ésta sea, funcione, se necesitan de 2 participantes: el que ofrece y el que lo toma. Concluimos que mientras sigan dándose estas situaciones, nuestra democracia difícilmente nos tendrá satisfechos a todos, y ésta conclusión me hizo recordar un concepto que hace años sustenté en mi Tesis, el de la reingeniería. Es decir, que la conclusión a la que llegamos es que todos – votantes, partidos, sociedad – necesitamos de ella.

Este concepto se define como hacer un cambio radical en la manera en la que hacemos las cosas, hablando no sólo de procesos de manufactura o políticas organizacionales, podemos hacerlo también desde un aspecto social. Re-pensar todo cuanto hacemos y mejorarlo. Cuando este concepto lo plasmaba en la tesis, recuerdo especialmente que la reingeniería de procesos encuentra muchas veces oposición al cambio, y no podría esperarse lo contrario si lo quisiéramos plasmar en nosotros mismos a la hora de abordar situaciones como la corrupción, la compra de votos, o el uso clientelar que se le da a sindicatos, posiciones de autoridad en el gobierno o algún otro aspecto que esté en esa delgada línea “del bien y del mal”.

Algo que me hace creer que este tiempo es particularmente bueno para llevar a cabo esta reingeniería es recordar, una vez más, que así como al abordar a las organizaciones caemos en la cuenta que la aceptación por la necesidad de llevarla a cabo se da por factores como el temor y el dolor -originados por pérdidas económicas, una cada vez más férrea  e intimidante competencia, o en remotos casos, la necesidad de crecer e incursionar en nuevos mercados- nosotros podemos transformar esa desilución que impera en muchos ahora, y comenzar de cero, re-pensarnos como sociedad y lo que queremos lograr como tal, y dar los pasos necesarios para lograrlo. Necesitamos educarnos como votantes para que realidades como la compra de votos o el uso de programas de gobierno para incidir en la decisión de los mismos desaparezcan para siempre. Existe un amplio sector de la sociedad que aún es presa de estos “mapaches” y que tristemente siguen aprovechándose de ellos, engañándolos ante la poca noción que tienen del verdadero de un voto, más trascendental que el dinero, electrodomésticos o promesas que se irán con el viento.

Será pues, tarea de todos, y ojalá de esa manera la podamos asumir. No sólo el PAN y todo el sistema político necesitan reconstruirse, también la sociedad y la aún naciente democracia que tenemos.

Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza.

Twitter: @rsolis83

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