El Proceso de la planeación estratégica: Cómo establecer objetivos.

27 06 2011

En este artículo daremos continuidad a las nociones de planeación estratégica abordados anteriormente, en el que se ha mencionado el proceso para formular la misión y realizar un diagnóstico de la realidad como camino previo a establecer los objetivos que nos permitan alcanzar las metas que nos hemos fijado.

Podremos comenzar con el proceso para enunciar los objetivos que nos habremos de plantear. Los objetivos son los fines hacia los cuales deben dirigirse los esfuerzos de un grupo humano. Estos deben ser cuantitativos y se deben escribir con un tiempo específico de realización para medir su eficiencia y oportunidad. Para el caso de una empresa, un ejemplo de declaración de objetivos puede ser “Producir 200 artículos por hora”, o “Abrir 2 nuevas sucursales por año”. En este par de ejemplos podemos apreciar que están expresados cuantitativamente y en la medida de tiempo que esperan ser realizados.

Los objetivos tiene muchas clasificaciones, sin embargo, las más importantes se relacionan con su Tiempo de realización (Inmediatos si se pretenden realizar en menos de 6 meses, Corto plazo si su realización se visualiza en un tiempo mayor a 6 meses pero menor a un año, Mediano plazo si se plantean a 5 años como máximo, y Largo plazo si se plantean a realizarse en un periodo mayor a 5 años), por su Nivel (siendo Estratégicos si abarcan a toda la empresa o asociación civil, Tácticos si abarcan a un área o departamento de la empresa o asociación, y Operacionales, si abarcan a la sección de un área o departamento) por su Naturaleza (siendo Naturales si nacen de las características propias de la empresa, y Arbitrarios si atienden a aspiraciones personales de los individuos).[1]

Con este contexto y en el mismo orden de ideas, el proceso para formular objetivos es el siguiente:

  1. Hay que reconocer un problema con todos sus conceptos.
  2. Identificar lo que se desea alcanzar.
  3. Confrontar el problema identificado contra lo que se desea alcanzar para encontrar el objetivo.
  4. Resumir todo lo anterior por escrito.

Para comenzar a identificar los problemas habrá que remitirnos al diagnóstico de la realidad que previamente hicimos, debiendo priorizar cada una de las Fuerzas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas identificadas, siendo las de más alta prioridad para cada aspecto un problema a resolver, el cual iremos “ramificando” en un árbol de problema haciéndonos en un par de ocasiones la pregunta ¿Por qué?, lo que nos dará como resultado causas directas e indirectas del problema que estamos abordando.

A manera de ejemplo, tomemos las Fuerzas y Oportunidades. Para identificar problemas a resolver en el caso de las primeras, nos habremos de plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué las fuerzas identificadas podrían no mantenerse como un factor a nuestro favor?

La respuesta a esa pregunta será nuestro problema central a analizar para las fuerzas identificadas, y planteando nuevamente la pregunta ¿por qué? Encontraremos las causas directas e indirectas que originan ese problema central que habremos de abordar.

Para identificar problemas a resolver en las Oportunidades detectadas, la pregunta será la siguiente: ¿Por qué podrían no ser aprovechadas las oportunidades? Realizando el mismo procedimiento que en el caso de las fuerzas identificadas habremos de encontrar el problema central a abordar, así como sus causas directas e indirectas.

El segundo paso del procedimiento para formular objetivos es identificar lo que se desea alcanzar, y  para realizar este paso es necesario convertir el árbol de problemas y causas en un árbol de objetivos específicos y acciones, como se detalla en la siguiente figura.

Figura1: Confrontación de problemas identificados contra lo que se desea alcanzar

Tras confrontar los problemas identificados con lo que se desea alcanzar, se puede ahora formular los objetivos. Cabe señalar que para llevar a cabo este proceso es necesario tener diferentes puntos de vista de varias personas, si dichos puntos de vista son complementarios y distintos. Todo debe formularse por escrito y será muy útil plantearse las preguntas ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Por qué?, teniendo cuidado en no considerar como objetivos lo que sólo puedan ser síntomas o elementos ni confundirlos con los medios para alcanzarse. Finalmente hay que tratar de encontrar las semejanzas y las diferencias entre cada uno de los objetivos.

 

 Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza.

Email: jonrichie_83@hotmail.com

Twitter: @rsolis83

Blog “Derecho a Opinar”: www.ricardosolis.wordpress.com


[1] Planeación Estratégica Teoría y Práctica. García Sánchez Estela y Valencia Velazco María Lourdes. Editorial Trillas

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