La Procesión por el Derecho a la Vida

22 03 2011

En esta ocasión les compartiré la experiencia que viví el pasado Domingo en compañía de miles de católicos que caminaron en procesión para expresar su respaldo a que se respete la vida desde la concepción hasta su término natural, y también para conocer la exhortación que nos hizo la Arquidiócesis de León para adoptar espiritualmente a un niño o niña cuya vida se encuentre en peligro por la tentación de abortarlos que pudiera surgir en alguno de sus padres.

Es decir, que primeramente en el aspecto espiritual debemos expresar nuestra solidaridad y compasión para estos niños indefensos por medio de la oración, para que sus vidas no corran riesgo alguno, y en un segundo plano, como católicos y como ciudadanos, hacer ver al resto de la sociedad, a las autoridades, a los medios de comunicación y a nuestros políticos que no estamos dispuestos a aceptar que se tome al aborto como la “solución” a los “problemas” que causa la llegada de una persona a este mundo.

Y precisamente este domingo fue que muchos católicos decidieron no quedar indiferentes a esta realidad, no hacer oídos sordos al clamor de tantos niños que sólo piden ver el mundo,  que requieren que alguien les preste voz, y decidieron también hacer a un lado ese apocamiento que nos venía caracterizando ante este y otros temas “espinosos”, originado por el ruido de minorías que quieren imponer un modo de vida y pensamiento contrario a nuestros principios, ayudados por el eco que irresponsablemente les dan medios de comunicación y partidos políticos, escudados en el mantra de la “tolerancia y la búsqueda de la igualdad” que por igual vende periódicos, genera rating, y ¿por qué no? Votos también.

Y Precisamente fueron los grupos homosexuales, que tanto se precian de ser tolerantes y abiertos quienes a través de facebook y otros medios planeaban confrontar la procesión de los católicos, y entonarnos “Imagina” de John Lennon, olvidándose que ellos en reiteradas ocasiones han marchado por las avenidas de nuestra ciudad, patrocinados y con la venia de las autoridades sin que nadie siquiera se plante ante ellos a expresar su desacuerdo ante la marcha.

Esas eran las dificultades que enfrente teníamos los católicos y la respuesta que dimos a esas dificultades me inspiraron mucho orgullo por haber estado ahí, por ser católico y ¿por qué no?, también por ser leonés y saber que aquí si defendemos nuestro derecho a manifestar nuestras convicciones y de paso, disentir con la Cultura de la Muerte. Los organizadores pronunciaron muchas palabras, pero sin duda las más notables y sabias decían que debemos defender el derecho de toda persona a la vida, y que si por ello nos insultan, nos escupen, nos injurian, nos ofenden, nos prescriben blasfemias contra nuestra Fe, no les respondamos con la misma moneda, todo lo contrario BENDITOS SEAN, en otras palabras, había que PRESENTAR LA OTRA MEJILLA.

Fue así como miles de personas, (no los 400 que el periódico Milenio dijo que asistieron) comenzaron a marchar de la zona peatonal en dirección al Templo Expiatorio, con la alegría que distingue a los Cristianos, con la oración, y con la congruencia en obras que nos exige el presentarnos al mundo como creyentes en Cristo. Antes de llegar a su destino, ahí aguardaban los detractores a la procesión, fueron pocos, pero ahí estaban, y no fue necesario que los católicos les dijeran palabra alguna, una manta que habían preparado decía mucho, y lo decía todo: “Vida y Familia no se imaginan, se respetan”.

Finalmente entraron a misa con la satisfacción de cumplir con su tarea de proclamar en las calles, fuera de los templos, sus ideas y su Fe a los demás, de contagiar a muchos de la necesidad de ser atrevidos e irreverentes cuando así lo piden las circunstancias y sobre todo de hacer saber a quienes nos piden que no opinemos de temas como el aborto o los matrimonios homosexuales, y que nos guardemos la Fe en las paredes de una sacristía, que no lo vamos a hacer, y que contra esa discriminación e intento de censura estaremos dispuestos a luchar con tal de defender la libertad que nuestra Fe y nuestro carácter de ciudadanos nos han ganado.

Finalmente quiero felicitar a la Arquidiócesis de León por el éxito de la procesión, y a los asistentes a la misma por la enorme fuente de inspiración que fueron para este humilde servidor.

Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza

Correo electrónico: jonrichie_83@hotmail.com

Twitter: @rsolis83

Blog: www.ricardosolis.wordpress.com

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