La Cuaresma y su mensaje para todos.

9 03 2011

En esta ocasión abordaré la llegada de un tiempo litúrgico que tiene gran importancia para el mundo Cristiano: La Cuaresma.

Para muchos fieles quizá este tiempo de preparación para la Pascua se reduce nada más a la acción de ayunar o abstenerse de ciertas cosas durante los 40 días que dura (Cuaresma viene de Cuarenta), y si bien es cierto el ayuno es importante y lo mencionaremos en su momento, la Cuaresma tiene un significado mucho más extenso en el sentido teológico y vivencial no solo para un cristiano, sino para la humanidad en general.

El Papa Benedicto XVI como el magnífico teólogo que es, nos enseña en su más reciente mensaje para la Cuaresma que en este tiempo litúrgico reside el valor del misterio de la Redención, recordemos que el pecado original dañó nuestra relación y cercanía con Dios, sin embargo EL en su infinita misericordia nos prometió un Salvador que nos daría una nueva vida, anunciándolo por medio de los profetas y cumpliéndose cabalmente en la persona de Cristo.

Pero esta nueva vida no se puede conseguir si no se logra un auténtico y verdadero encuentro personal con Cristo, y durante la Cuaresma podemos realizar este encuentro. Dios se vuelve humano como nosotros en la persona de Cristo, quien también estuvo sujeto a nuestras limitaciones, a nuestras debilidades, pero EL como perfecto Dios y perfecto Hombre nos enseña que podemos superar estas limitaciones y tentaciones con la ayuda y fortaleza que nos da la Fe y el Espíritu Santo, cuando nos dejamos asistir por EL. Cristo sale victorioso de las tentaciones que Satanás le puso en frente y se muestra como ese camino, verdad y vida para todo aquel que decida negarse a sí mismo y seguirlo.

Así como Cristo nos mostró su naturaleza humana, en el momento en que se transfiguró en el monte ante Pedro, Santiago y Juan, mostró su naturaleza Divina, y la voz de Dios que se escuchó de la nube que los cubrió a todos, lo ratificó como su Hijo amado, y nos pide que lo escuchemos. Esta es una invitación clara para nosotros de alejarnos del bullicio cotidiano de nuestras vidas y ponernos ante la presencia de Dios, como lo hicieron los 3 discípulos, y escuchemos ese mensaje esperanzador y lleno de perdón que Cristo tiene para nosotros.

En la Cuaresma también podemos saciar esa necesidad que tiene el alma de llenarse espiritualmente, de esa “agua de la que brota vida eterna” que Jesús le ofrece a la samaritana cuando le pidió de beber, y de esa Fe más profunda que tuvo el ciego de nacimiento al que Jesús curó. Cristo vino a nosotros como esa luz para guiar a los que nos encontrábamos en las tinieblas. La vida eterna a la cual nos hace partícipes desde el bautizo se refleja con la resurrección de Lázaro. Con este hecho, Cristo nos da a entender que viene a rescatarnos, que desde el principio estuvimos creados para vivir eternamente, y que por medio de EL podemos llegar nuevamente al PADRE.

El tiempo litúrgico de la Cuaresma encuentra su conclusión y plenitud en la celebración del Triduo Pascual, donde renovaremos nuestras promesas hechas en nuestro bautizo, tomando a Cristo como verdadero Señor de nuestras vidas, que nos fueron otorgadas este sacramento, y al hacerlo, nos comprometemos a corresponder a la gracia de ser discípulos suyos.

El Papa nos dice que mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración llevamos a cabo expresiones de compromiso hacia una auténtica conversión, ya que el ayuno nos enseña a abrirnos a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo, es decir, que al hacer más pobre nuestra mesa y privarnos de alguna cosa que nos es momentáneamente necesaria, apartamos nuestra mirada del “yo” para reconocer a alguien a nuestro lado y descubrir en los demás el rostro de Cristo. La limosna nos enseña a compartir, ya que en nuestra

vida podemos encontrarnos con la tentación de concentrar muchas pertenencias y esto nos aleja de los demás. Por su parte, la oración nos enseña a caminar en el trayecto de Fe que iniciamos desde nuestro bautizo. En la oración encontramos tiempo para Dios, para conocer que sus palabras no pasarán, y que entramos en una comunión con EL que nadie podrá quitarnos.

Finalmente el Papa nos invita a que en base a este encuentro personal con Cristo durante la Cuaresma podamos llevar a cabo una profunda conversión en nuestras vidas, y orientar nuestra existencia a la Voluntad de Dios, liberándonos de egoísmos, superando el instinto de dominio sobre los demás y acoger la caridad de Cristo. La Cuaresma es un tiempo favorable para reconocer nuestras debilidades y hacer una revisión de nuestras vidas, para lograr una plena transformación de las mismas, con la ayuda de la Gracia de Dios.

Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza

Twitter: @rsolis83

Blog: www.ricardosolis.wordpress.com

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