Los jóvenes y la peregrinación nacional a Cristo Rey.

25 01 2011

Cristo, Rey de nuestras vidas

En esta ocasión quiero compartirles a todos ustedes una de las experiencias que sin duda me han dejado marcado para el resto de mi vida, y es la oportunidad de ascender hacia el monumento a Cristo Rey junto a miles de jóvenes provenientes de todo México en un trayecto que más allá de los 15km que tiene de distancia y las complicaciones que puede representar el ir cuesta arriba, es un trayecto que mi generación, la que nos precedió, y la que nos habrá de suplir realizamos con mucha Fe, es una manifestación clara y contundente para nuestra patria de los anhelos y esperanzas de su juventud.

El valor de esta peregrinación radica en su historia misma, que mostró al mundo el testimonio firme de un pueblo profundamente religioso ante la persecución sufrida por el gobierno a finales de los años 20 del siglo pasado. El Santuario, erigido en el cerro del cubilete, corazón geográfico de México simboliza el reconocimiento del Reinado Social de Cristo, cosa que molestó al entonces Secretario de Gobierno Plutarco Elías Calles y al Gobernador de Guanajuato, Antonio Madrazo, quienes con poco más de 100 policías intentaron impedir la ceremonia a los 80 mil asistentes por “violar el art.24 que prohibía el culto al aire libre”. Posteriormente dinamitaron el monumento y las cosas se pondrían muy tensas, pero al paso de los años se pensó en un monumento más grande, dando como resultado el Santuario que hoy en día podemos visitar.

Otra de las cosas que le da valor a esta peregrinación, sin duda alguna, es el entusiasmo que le imprime la juventud a la misma, de verdad hace que se enchine la piel el observar a tantas personas que, venidas de tan lejos y con pocas horas de descanso, dan todo de si entonando porras y contagiando a los demás de su alegría por estar ahí, en una sana competencia por demostrar quién trae más pilas, y sobre todo demostrar que Cristo es el verdadero pilar de sus vidas, razón por la cual se vuelve necesario invitar a todos aquellos a quienes no han vivido esta experiencia a que se animen a hacerlo, porque vale mucho la pena y es enorme la satisfacción de llegar a la cima habiendo ofrecido hasta lo último de nuestras energías con el sólo deseo de estar a los pies de Cristo Rey y ponernos a su disposición para conocer lo que EL quiere de nuestra juventud y los frutos que espera cosechar de la misma.

Como conclusión, el acto de peregrinar es en sí una  muestra de Fe, y por ello hoy, con el mismo entusiasmo de ésta y tantas generaciones vayamos con nuestros amigos a decirles ¡Vamos a Cristo Rey!

Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza.

Correo electrónico: jonrichie_83@hotmail.com

Twitter: @rsolis83

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One response

6 05 2012
Felisa Covarrubias ]Arredondo

De verdad es una experiencia maravillosa, que todos los católicos deberíamos de vivir, yo fuí este fin de semana con la Escuela de Pastoral la cual tiene 25 años haciendo esta peregrinación, VIVA CRISTO REY

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